Aunque los inmigrantes sufren las mayores afectaciones, trabajadores temporales británicos también enfrentan un maltrato similar, lo cual se ven obligados a mantener en silencio por temor a despido. Desde 2008, la EHRC investiga tales hechos en fábricas de procesamientos de carne, cuyas producciones abastecen los principales supermercados británicos.
Además de malos tratos, el organismo denunció que los extranjeros, un tercio de la fuerza laboral, realizan las tareas más complejas y con salarios muy bajos. Según el director general de la Comisión, Neil Kinghan, muchos trabajadores sienten que no tienen más opción que aguantar los abusos, en la mayoría de los casos por no hablar bien inglés o desconocer sus derechos.
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